Migraña barométrica vs cefalea tensional: cómo saber cuál tienes

Son las 4 de la mañana y tu cabeza explota. ¿Migraña barométrica o cefalea tensional? La diferencia cambia todo lo que harás a partir de mañana.

La prueba de las 4 de la mañana

Son las 4 de la madrugada en Madrid. Fuera está pasando algo: la AEMET registra una caída de 9 hectopascales en tres horas sobre la Meseta — la clase de bajón de presión que llega antes de un frente atlántico. Dos personas se despiertan con dolor de cabeza en la misma ciudad.

La primera entreabre un ojo. La luz del piloto del enchufe le hace daño. Intenta girarse hacia el lado que no le duele y el movimiento lo empeora. El dolor está concentrado en la sien derecha, pulsante — como si la arteria marcara el ritmo. Tiene la cabeza como un bombo. La sola idea de levantarse le revuelve el estómago.

La segunda abre los dos ojos sin problema. Nota una banda tensa en la frente y en la nuca, piensa que durmió con el cuello torcido. El dolor es sordo, de ambos lados, y no varía si se levanta o si se queda tumbada. La luz es molesta, pero no insoportable. Toma un ibuprofeno, estira el cuello, se prepara un café. A las diez de la mañana ya casi no piensa en ello.

Probablemente ya sabes cuál de las dos eres. Pero la distinción clínica entre migraña barométrica y cefalea tensional importa mucho más de lo que parece, porque alguien que lleva diez años buscando mejoras posturales para "tensión muscular" puede estar ignorando una migraña recurrente desencadenada por el tiempo meteorológico.

La Clasificación Internacional de los Trastornos de Cefalea, 3ª edición (ICHD-3, Sociedad Internacional de Cefaleas), es la referencia diagnóstica que usa cualquier neurólogo. Separa la migraña de la cefalea tensional en cuatro ejes principales: carácter del dolor (pulsátil frente a opresivo), lateralidad (un lado frente a ambos), respuesta a la actividad física (empeora frente a no cambia) y síntomas asociados (náuseas, fotofobia, fonofobia frente a prácticamente ninguno). Si ese esquema te parece demasiado ordenado para la realidad, tienes razón — los pacientes reales se solapan — pero los cuatro ejes son el punto de partida de cualquier conversación.

Lo que dice la investigación barométrica

La revisión más útil sobre clima y cefalea es la publicada en 2019 por Maini y Schuster en Current Pain and Headache Reports (PMID 31707623). Los autores repasaron la literatura barométrica y sacaron a la luz un hallazgo que casi nadie cita cuando habla de "dolor de cabeza por el tiempo": los valores absolutos de presión son casi inútiles como predictor. Lo que importa es la tasa de cambio.

Esa distinción lo cambia todo en la discusión sobre migraña barométrica vs cefalea tensional. Una presión estable de 998 hPa durante tres días no activa nada en nadie. Una caída de 9 hectopascales en tres horas — la firma de un frente frío entrando por el Cantábrico o por el Estrecho — produce un aumento medible en la tasa de ataques de migraña en personas con sensibilidad meteorológica. La revisión sistemática de 2024 de Denney, Lee y Joshi en la misma revista (PMID 38358443), titulada "Whether Weather Matters with Migraine", agrupa la literatura más amplia sobre clima y cefalea y concluye que las variables meteorológicas explican colectivamente alrededor de una quinta parte de los desencadenantes autoreportados de migraña, siendo el cambio de presión barométrica y el salto térmico las señales más consistentes en todos los estudios.

La cefalea tensional, en cambio, tiene una relación mucho más tranquila con el barómetro. Algunos estudios pequeños lo han investigado, la mayoría no encontró nada, y los que detectaron una señal débil no pudieron reproducirla con fiabilidad.

¿Quieres saber si las condiciones de hoy son el tipo de día que activaría riesgo de migraña en alguien con sensibilidad al tiempo? Mira el pronóstico de migraña en vivo. El número que ves integra el delta de presión desde 32 ciudades, el índice geomagnético Kp y la amplitud de la resonancia de Schumann. Si está en la zona Activo o Tormenta y tu cabeza está mal, la historia de migraña barométrica es mucho más plausible que la de tensión.

De esto se desprende una regla sencilla de primer filtro: si tu dolor de cabeza llega con fiabilidad justo cuando pasa un frente, la probabilidad de que sea migraña — aunque sea leve, aunque no haya náuseas — sube de forma importante. Una cefalea tensional pura que sigue de cerca las bajadas de presión es inusual en la investigación científica.

La cefalea tensional tiene una relación más tranquila con el clima

Quiero ser preciso aquí, porque hay demasiados artículos sobre migraña que tratan la cefalea tensional como el familiar aburrido que no merece atención. No es justo. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), la cefalea tensional es el trastorno de cefalea primaria más prevalente en España — muy por encima de la migraña en frecuencia, aunque menos incapacitante por episodio.

Simplemente tiene una biografía diferente. Sus desencadenantes son principalmente mecánicos y posturales: el trapecio contracturado después de ocho horas delante de una pantalla, apretar la mandíbula durante una semana de estrés, tensión ocular por la distancia incorrecta al monitor, deshidratación que nadie notó. El estrés es el desencadenante compartido donde tensión y migraña se solapan — ambas suben en épocas de exámenes y conflictos familiares — pero el mecanismo es distinto. La migraña es un evento trigeminovascular con hipersensibilidad sensorial; la cefalea tensional es, según la hipótesis más sólida actual, un problema miofascial y de sensibilización central con mucha menos participación del componente vascular.

Esa diferencia explica por qué la cefalea tensional responde tan poco al tiempo meteorológico. No hay ninguna razón fisiológica por la que una caída de 9 hectopascales vaya a hacer que tu trapecio superior se contracture. Si el nudo ya estaba ahí, la bajada de presión no añade casi nada.

¿Cuándo sospechar cefalea tensional pura en lugar de migraña desencadenada por el tiempo? Hay señales honestas. El dolor es bilateral, no unilateral. Es opresivo o compresivo, nunca pulsátil. No empeora significativamente si subes unas escaleras. No hay náuseas que valgan la pena mencionar. La luz es molesta, no castigadora. Responde bien a un AINE básico y a una ducha caliente. Desaparece en el momento en que te quedas dormida o dormido y no te despierta.

¿Eso es lo que te pasa la mayoría de los martes? Entonces la tensión es tu protagonista principal, y el tiempo probablemente sea coincidencia.

¿O no es tan sencillo?

La zona de solapamiento

Aquí está la parte que nadie escribe con honestidad. Una fracción grande de personas — probablemente la mayoría de los pacientes con cefalea crónica que no están recibiendo demasiada ayuda de su tratamiento actual — tiene un patrón mixto. Migraña a veces, cefalea tensional la mayoría de los días, y una zona gris persistente en medio donde ninguna etiqueta encaja del todo.

La ICHD-3 permite expresamente diagnósticos coexistentes. Un paciente puede tener tanto "migraña sin aura" como "cefalea tensional crónica" en el mismo historial, y eso no es un clínico perezoso — es la descripción honesta de la neurología. Puedes tener tres días de tensión a la semana, una migraña clara al mes, y un "día de cabeza mala" cada diez días que te mete en una habitación en silencio aunque no sea pulsátil. Ese tipo intermedio existe. Puede ser migraña leve, o cefalea tensional con sensibilización central, o una forma de transición que todavía no tiene nombre.

Dos cosas difuminan más el cuadro. La primera es el abuso de analgésicos. Si tomas analgésicos más de diez días al mes, el dolor de cabeza que sientes a la mañana siguiente puede ser de rebote, no primario, y el rebote puede parecerse tanto a una migraña como a una tensión dependiendo de tu sistema nervioso. La segunda es que la migraña crónica — quince o más días de cefalea al mes, al menos ocho de ellos migrañosos — se diagnostica erróneamente como "cefalea diaria crónica" o "cefalea tensional crónica" con una frecuencia alarmante.

Si tu patrón incluye algún ataque claramente migrañoso — el tipo que acaba contigo en la oscuridad — trata el dolor de fondo de bajo nivel como "posiblemente migrañoso hasta demostrar lo contrario." Ese cambio mental modifica lo que deberías rastrear.

Cuando no es ninguna — señales de alarma que exigen ir al médico hoy

Antes del consejo práctico del diario, la sección incómoda. Tanto la migraña como la cefalea tensional son trastornos de cefalea primarios — el dolor en sí es la enfermedad. Pero una minoría de cefaleas son secundarias — el dolor es síntoma de otra cosa, y algunas de esas otras cosas son emergencias médicas.

Si te reconoces en alguno de estos, este artículo no es donde debes estar. Cierra esta pestaña y llama al médico. Si el síntoma es grave o repentino, llama a urgencias en lugar de esperar cita.

  • Cefalea en trueno. Dolor súbito y brutal que alcanza intensidad máxima en 60 segundos. "El peor dolor de mi vida." Este patrón es la señal de alarma clásica de la hemorragia subaracnoidea por rotura de aneurisma. No es un "espero a ver si pasa." Urgencias. Esta noche. Ahora mismo.
  • Cefalea nueva después de los 50 años. Si nunca has tenido cefaleas habituales y de repente las tienes, pasados los cincuenta, eso merece una evaluación completa. La arteritis de células gigantes, las masas intracraneales y los ictus de circulación posterior se presentan a veces como "una cefalea nueva en alguien que no tenía cefaleas."
  • Cefalea + fiebre + rigidez de nuca + fotofobia. Esa triada es la presentación clásica de meningitis. La fotofobia sola es frecuente en la migraña y no cuenta — lo que importa es la combinación con fiebre y rigidez nucal.
  • Déficit neurológico focal que dura más que el aura. El aura de la migraña suele ser visual, dura entre 15 y 60 minutos y se resuelve antes o poco después de que empiece el dolor. Debilidad unilateral, problemas del habla, caída facial o entumecimiento persistente que no desaparece en ese tiempo no es aura — es un ictus o AIT hasta que no se demuestre lo contrario en urgencias.
  • Cefalea tras traumatismo craneal, aunque sea leve, especialmente si empeora en las primeras 24 a 72 horas. El sangrado subdural diferido ocurre y tiene solución si se detecta a tiempo.
  • Empeoramiento progresivo durante semanas, especialmente si también tienes cefalea matutina y vómitos sin náuseas previas. Ese patrón preocupa a los neurólogos porque es como algunas lesiones intracraneales expansivas se presentan por primera vez.
  • Cefalea que te despierta del sueño de forma constante, a la misma hora, noche tras noche. No es típico de cefalea primaria y merece revisión profesional.

No escribo esto para asustarte. La mayoría de las cefaleas son benignas, y la mayoría de quienes leen un artículo sobre migraña y tiempo meteorológico tienen trastornos de cefalea primarios — molestos, pero no peligrosos. Lo escribo porque ningún artículo, ningún checklist, ninguna puntuación en vivo y ningún número en un panel puede descartar una cefalea secundaria. Tu médico sí puede.

Lo que puedes hacer esta semana

Si sigues leyendo, tus cefaleas probablemente son primarias y quieres saber cuál de las dos — migraña barométrica o cefalea tensional — es la que tienes. Dos semanas de datos reales te dirán más que cualquier test.

Empieza un diario. Papel y bolígrafo funcionan. Cada mañana anota:

  • La fecha y la tendencia meteorológica. Presión en tu servicio meteorológico local esta mañana comparada con doce horas antes. Busca en la AEMET si estás en España. Si estás en América Latina, consulta el servicio meteorológico de tu país — SMN México, SENAMHI Perú o Bolivia — para el dato de presión. Lo que quieres es el delta, no el valor absoluto.
  • La puntuación del día en vivo, desde el pronóstico de dolor de cabeza — un número que integra el movimiento de presión, el índice Kp y la amplitud de la resonancia de Schumann.
  • El carácter del dolor en escala 0-10, separado en "pulsátil" y "opresivo/en banda." Si alguno supera el 3, anota también la localización (un lado, los dos, la frente, la nuca).
  • Respuesta a la actividad. ¿Subir unas escaleras lo empeora? ¿O se queda igual?
  • Náuseas sí/no. Fotofobia sí/no. Dos respuestas binarias.
  • Duración en horas, y qué lo terminó (sueño, medicación, esperé y pasó solo).

Catorce días son suficientes para ver el patrón. Si los días de bajada de presión coinciden con los días de dolor pulsátil-unilateral-con-náuseas, tienes una historia de migraña barométrica y la conversación con tu médico necesita ir en una dirección completamente distinta a la actual. Si los días malos coinciden con sesiones largas de computadora y tensión nocturna en la mandíbula, la cefalea tensional es tu protagonista y el frente meteorológico fue coincidencia. Si ambas señales correlacionan — bienvenida o bienvenido a la zona de solapamiento; estás en la mayoría.

Revisa qué está haciendo el cielo hoy junto al diario. Es un marcador y cuatro segundos cada mañana. El objetivo no es predecir el futuro, sino darle a tus últimas dos semanas una forma que puedas leer.

La mayoría de las personas con migraña o cefalea tensional que conozco ha recibido en algún momento alguna versión de "seguramente es estrés" y se han ido a casa sin diagnóstico diferencial. No es por mala voluntad — es que una consulta de cinco minutos no puede superarle el diagnóstico a catorce días de datos reales de tu propio cuerpo. Esta semana es cuando empiezas a recogerlos.

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